Qué alegría que estés interesad@ en este post!! Antes de empezar a leerlo y llevarlo a la práctica, un consejo: no te desanimes, poco a poco. Es mejor reducir un plástico que ninguno. Aquí no sirve el todo o nada. Si te sirve, puedes proponerte reducir un tipo de plástico a la semana, o al mes. Aunque te parezca una tontería, si todo el mundo dejara de consumir un tipo de plástico en concreto sería la leche!
Y ahora sí, la Pata Morris te presenta los pasos que hemos seguido para reducir el plástico de océanos, mares, y la playa de Huelin donde me he criado:
NIVEL FÁCIL

2. Usar una botella o vaso reutilizable para beber agua en el trabajo/gimnasio/calle/donde sea. El material idóneo es el acero inoxidable. En serio, es facilísimo. Si todas las tardes te tomas un café de la máquina, no cojas el vasito de cartón o plástico. Ten en el trabajo una taza, o un vaso de tu casa, y lo enjuagas cada día. Le ahorras al planeta un desperdicio inútil.
3. Llevar siempre una bolsa de tela, para cuando compres algo, decir amablemente: "Sin bolsa, por favor". Los de Vivir sin plástico son unos verdaderos genios en este arte de rechazar plásticos, y nos explican en un post su opinión sobre las bolsas de plástico (y las de papel).

5. Café en cafetera italiana (mejor de comercio justo). Da la casualidad de que las alternativas zero waste también son las más económicas y sanas. El café en cápsulas suele llevar azúcar añadido, y es mucho más caro que hacerte un café en cafetera italiana. No compramos café a granel porque aún no tenemos claro que sea de comercio justo, y en este caso priman las personas.
6. Usar copa menstrual. Este paso, además de fácil, es económico y muy cómodo. Vaya, que tarde la hemos descubierto. Todo lo que quieras saber sobre la copa menstrual lo explica Mariana en su blog.
NIVEL MEDIO

2. Jabón de manos sólido o a granel. Este paso es facilísimo si tienes en casa el típico cajón con millones de pastillas de jabón. Si lo quieres líquido, en Málaga es más difícil encontrarlo a granel. Todo llegará...

4. Cepillo de dientes de bambú. En tu vida vas a usar unos 300 cepillos de dientes, y este plástico no se recicla. Los cepillos de dientes de bambú se venden en Málaga en el Soho, o por internet en la web de Usar y Reusar. Y para aquellos que creen que el bambú no es la solución, porque han oído el rumor de que los bosques no son sostenibles blablabla, dejo este artículo.
NIVEL DIFICIL
1. Comprar a granel, con bolsas de tela o rejilla, o con recipientes reutilizables. Lo más difícil de este paso es quitarte la vergüenza, y aprender a dialogar con los comerciantes de tu barrio. Se tarda sólo 5 minutos más en comprar en una tienda en vez de en un supermercado, pero hay que invertir un par de días en investigar cuáles son los comercios que casan con tus necesidades. En el caso de Bea Johnson, una crack del zero waste, parece más fácil:
La Pata Morris y yo lo tenemos facilísimo para los huevos, la fruta y la verdura. El frutero de abajo de casa es simpatiquísimo y apoya nuestra propuesta. Nos hicimos las bolsas con camisetas viejas de mi hermana. Para las legumbres, tengo que andar un poco más e ir hasta huelin, pero me merece la pena porque tardan mucho en gastarse. Aún no hemos conseguido comprar sin plástico el queso, ni la avena del desayuno, el pan nos lo hace mi madre...poco a poco.

3. Desodorante sólido o casero. Este paso está en los difíciles porque me resulta difícil encontrar un desodorante que "no me abandone". Puedes probar hacer el tuyo propio con una receta, pero por ahora yo me decanto con el mineral que venden en Mercadona. Tiene una funda de plástico, pero dura cien veces más que cualquier otro.
4. Sustituir el queso rallado en bolsas por cuña de queso y rallarla. Esta opción también es la más sana y económica. Sólo que tienes que conseguir que te vendan el queso en tu propio recipiente o con un wrap.
Y por ahora esto es todo lo que hemos conseguido. Nos queda muchísimo plástico por reducir: protector solar, crema hidratante... Si quieres puedes calcular tu huella de plástico para saber cómo lo estás haciendo, aunque lo más fácil es observar la basura que tiras cada semana o cada mes.
Recuerda: no es imposible, hay ya muchísima gente que lo hace! Sólo hay que fijarse en las cosas pequeñas, y poco a poco ir adaptándose al cambio. Te aseguro que merece la pena. ¡Ánimo!
Querer es poder,es muy facil si nos ponemos poco a poco.
ResponderEliminarMe encanta el blog.