La historia de mi pelo es larga. No sé si todo el mundo tendrá una historia parecida, pero yo te voy a contar la mía, por si te ahorro gastos inútiles. La verdad es que tengo que agradecer a mi madre sus genes con respecto al pelo. Toda mi vida he tenido un pelo envidiable. A la gente le encantaba tocármelo en el colegio.
Primero mi hermana y yo usábamos un anticaspa de farmacia, de estos caros, que huelen fuerte, porque pensábamos que teníamos mucha caspa. Luego hemos aprendido que era descamación, pero eso ha sido con los años... Cuando empecé a tener conciencia de la publicidad, descubrí el maravilloso mundo de las marcas de champú con sus olores, mascarillas a juego...¡qué invento!
Así que desde los 12 años, el primer champú de marca que me compré fue un Herbal Essences, porque una amiga mía se lo llevaba a natación. ¡Qué bien olía! Comenzamos con uno verde, pero luego descubrimos que había de diferentes colores y olores y fuimos probándolos todos. Cada vez que se gastaba un bote de champú en casa era una alegría para mí.

