Si no lo sabes, te lo cuento en este post. Soy fisioterapeuta desde 2010. He trabajado siempre en Málaga provincia, y desde que terminé tuve una época de 7 trabajos en 7 años. Ya me he estabilizado (gracias a Dios). Pues bien, de todos los trabajos que he tenido he aprendido algo, y del que más aprendí fue en mi período de autónoma.
Estuve unos 10 meses trabajando en un gimnasio de Marbella. Hacía sesiones en la piscina, los pacientes me daban propina...el único inconveniente de ese trabajo es que tenía el papel de comercial, y cada mes tenía que llegar a un objetivo de ventas. Al principio no me importaba, y con trabajar dos días a la semana era suficiente para mí. En Marbella hay personas de todo tipo, dispuestas a gastar lo que haga falta por tener servicios VIP. El problema es que muchos eran clientes, y no pacientes. En realidad no necesitaban fisioterapia, más bien iban por gusto a darse masajes relajantes o estéticos. Y yo me aprovechaba para vender el máximo de sesiones posibles para llegar al objetivo. Aprendí técnicas de venta, un rollo para un sanitario. Al final lo dejé, me cansé de ir a Marbella y de mezclar la salud con el dinero. No valgo para eso.
Pero desde que tuve ese trabajo, la publicidad ya no hace el mismo efecto en mí. Me di cuenta de que el objetivo de todas las marcas es el mismo:
